Nuestro compromiso con el bienestar de los mayores es lo que nos ha movido a publicar este artículo dedicado a la resiliencia en personas mayores.

Nos hemos propuesto desarrollar por medio de preceptos y ejemplos el concepto de resiliencia para que tengáis la posibilidad de promover un funcionamiento resiliente hacia los mayores lo antes posible. Por supuesto deseamos que cualquier lector pueda servirse del mismo para afrontar situaciones adversas, que continuamente se nos presentan, generando resiliencia.

Tal y como ya habíamos comentado en otras publicaciones resulta traumático convivir con una sociedad que en gran medida adopta una concepción tan negativa del adulto mayor dependiente excluyendo a este grupo de la participación social. Pero gracias a los progresos en la cultura psicológica de las personas mayores se está mejorando la calidad de vida y el bienestar de los ancianos.

¿Qué es la resiliencia?

Es un concepto que pertenece a la rama de las ciencias sociales, es decir, las que se ocupan de la actividad humana en la sociedad.

La resiliencia es la capacidad de hacer frente a situaciones complicadas hasta el momento del restablecimiento de la situación normal.

Una definición muy breve de este término puede ser el conjunto de factores asociados a una adaptación positiva al estrés.

La buena noticia es que el anciano puede aprender a ser un individuo resistente y cuanto mayor sea la resiliencia menor será el riesgo de sufrir enfermedades o comorbilidades.

No se nos puede pasar por alto mencionar que la capacidad de resiliencia es mayor en ancianos que en jóvenes. De hecho existen muchos más programas y educación en este sentido dirigidos a niños y adolescentes.

El trauma del envejecimiento

Tomemos como ejemplo el trauma del proceso del envejecimiento y como finalidad que el proceso sea una experiencia saludable y positiva.

El reto de la educación en resiliencia es el bienestar pese al empeoramiento de la salud física, los cambios que experimentan y a la soledad a la que muchas veces se ven expuestos de manera totalmente involuntaria.

Aparte y sobre todo es todo un estrés continuo debido a muchos factores que se presentan uno tras otro como puede ser la jubilación, la muerte de su cónyuge o familiares cercanos, etc.

A pesar de todos estos cambios adversos y el estrés al que los mayores se ven sometidos pueden llegar a tener una integración positiva con un bienestar emocional. Es todo un reto, pero pueden alcanzar una satisfacción personal y llegar hasta el final siendo conscientes de sí mismos. Gracias no obstante a algunos de los muchos recursos que existen.

Recursos de resiliencia en ancianos

Los cuidadores y familiares tienen tanta o más responsabilidad que la sociedad para lidiar con el estrés por el envejecimiento con el objetivo de influir positivamente en la salud del anciano.

Y pueden proponerse como meta aplicar esta terapia para lograr un cambio de comportamiento y actitud del mayor. Existe una gran variedad de recursos y aquí nos apoyaremos en las emociones positivas y el apoyo social.

Emociones positivas

Es una teoría de una gran psicóloga, directora del Laboratorio de las Emociones Positivas y Psicofisiología, quien defiende que su teoría de generación y construcción de las emociones positivas se utiliza como marco para entender la resiliencia psicológica.

Podemos aplicar la psicología positiva como la alegría, la satisfacción, el orgullo, la esperanza, etc. como un valioso recurso terapéutico de manera que se pueda transformar la vida ordinaria de las personas mayores en algo plenamente satisfactorio y con sentido.

Los investigadores de este campo nos dicen que es difícil definir las emociones desde la biología, pero al menos podemos decir sin ambages que las emociones son tendencias de respuesta con un gran valor adaptativo.

Bárbara Fredrickson, la misma psicóloga que acabamos de mencionar hace unos instantes, defiende que las emociones positivas si bien son pasajeras podría tener otros efectos beneficiosos más duraderos en la medida en la que prepara a los individuos para tiempos futuros más duros.

Las aplicaciones terapéuticas al alcance de familia y cuidadores son muchas. Una terapia muy adecuada para que el mayor se sienta contento es la técnica de relajación. Se puede animar al mayor a representar una situación agradable con convicción o incitarle a relajar los músculos. Estas son estrategias que animan a percibir el momento presente de manera positiva gracias a la calma interior que perciben o a su percepción de él mismo y de su conexión con el mundo.

Apoyo social

Como ya mencionamos, la mayor fuente de apoyo para los mayores son sus familias, pero también recurrir a programas sociales de protección resulta de gran ayuda para poder llegar a presentar una resiliencia en personas mayores.

La exclusión social de las personas con edades superiores a 65 años que mencionamos en tantas ocasiones puede mejorar con un apoyo máximo social.

De esta manera cuidadores y familiares pueden recabar información acerca de actividades sociales impartidas cerca del domicilio o incluso los cuidadores pueden buscar y participar con ellos en cursos impartidos por internet si no es posible acudir a un centro cercano. Nuestra experiencia es que lo mejor que hay en internet es gratis. Y que lo mejor es acudir a fuentes oficiales para evitar fraudes o cursos sinsentido.

Sin duda, lo más importante es que el adulto mayor se sienta satisfecho con el apoyo social recibido.

Por otro lado, son necesarios programas sociales que permitan difundir una educación encaminada al respeto de los mayores y al aprecio de este grupo, pues en este sentido las investigaciones recientes nos han aclarado que somos los más jóvenes quienes excluimos a los mayores y no necesariamente los efectos biológicos de la edad.

Conclusión

Para concluir, es importante señalar que la mayoría de los estudios señalan que los factores asociados a una fuerte resiliencia son la adaptación, el optimismo y la esperanza, así como las emociones positivas ya comentadas, el apoyo social y la participación en la comunidad. Sin olvidar la independencia en las actividades de la vida diaria y, por supuesto, la actividad física.

En definitiva, con esta publicación, buscamos conseguir una mejor adaptación y aceptación del proceso de envejecimiento para mejorar el bienestar a través de la aplicación de la resiliencia en personas mayores.