¿Qué es la insuficiencia renal?

La insuficiencia renal crónica (IRC) se trata de una patología que produce que los riñones de la persona afectada dejen de funcionar de manera parcial o total, debido a que estos no son capaces de eliminar ni depurar las sustancias sobrantes del cuerpo humano.

Se trata de una enfermedad más común de lo esperado, que afecta en mayor medida a las personas mayores, haciendo que los riñones no trabajen de la manera adecuada de una manera progresiva e irreversible.

Según informa la Federación Nacional de Asociaciones para la lucha contra enfermedades del riñón, es la causante de aproximadamente 2 millones de muertes al año en todo el mundo. En el caso concreto de España, en torno a un 20% de las personas mayores de 60 años padecen esta enfermedad.

Causas más frecuentes

Existen numerosos factores y motivos por los que una persona puede desarrollar una insuficiencia renal crónica.

Una de las causas más comunes es que la persona afectada padezca algún tipo de trastorno, tal como la diabetes o una presión alta (hipertensión arterial). Esto es así porque estos trastornos obligan a trabajar con una mayor intensidad a los riñones, produciendo un mayor desgaste y una afección directa a los mismos. Otra de las causas por las que se puede desarrollar la enfermedad es la ingesta de una elevada cantidad de medicamentos durante un tiempo prolongado, principalmente en personas mayores.

En otros casos, la insuficiencia renal crónica puede estar derivada de una insuficiencia renal común, que se viene prolongando de forma negativa durante un tiempo, ya que esa insuficiencia renal va provocando un debilitamiento cada vez mayor, que puede llegar a provocar que los riñones dejen de funcionar.

Otros problemas renales que pueden desembocar en una insuficiencia renal crónica pueden ser la glomerulonefritis, que produce una inflamación de las nefronas, que son las unidades de filtrado de los riñones, o la poliquistosis renal, que produce una desestructuración de los riñones tras la aparición de quistes de gran tamaño en los mismos.

Principales síntomas de la insuficiencia renal

Son muchos los síntomas que puede presentar una persona que posea insuficiencia renal crónica, y cada caso puede presentar diferencias, aunque podemos enumerar que los principales síntomas son:

1.- Problemas cardiovasculares. Los pacientes suelen presentar problemas de este tipo. La hipertensión arterial es el más frecuente, afectando aproximadamente al 80% de los pacientes.

2.- Alteraciones gastrointestinales. Se trata de otro síntoma muy habitual, siendo muy comunes las náuseas y los vómitos, acompañados de la falta de apetito. Además, los pacientes también suelen sentir un sabor metálico y mal gusto en su boca.

3.- Problemas dermatológicos. También es habitual que se aprecien colores inusuales en la piel y picores, así como hinchazón y/o entumecimiento de las manos, cara y piernas, producido por la retención de líquidos.

4.- Alteraciones hormonales. En los hombres puede producir impotencia y una disminución considerable en la producción de espermatozoides (oligospermia) y en las mujeres puede provocar alteraciones del ciclo menstrual y amenorrea (falta de menstruaciones).

Tratamientos de la insuficiencia renal crónica en personas mayores

Existen diferentes posibilidades de tratamiento para la insuficiencia renal crónica, cuya aplicación dependerá del grado de gravedad y avance que padezca el paciente.

Si la enfermedad se encuentra en un estado inicial y el paciente no está gravemente afectado, es muy importante llevar un estricto control de la presión arterial, supervisar los niveles de azúcar en sangre, reducir el peso para poseer un peso saludable y vigilar la ingesta de proteínas y diferentes elementos como la sal o el fósforo, para no incrementar el deterioro de los riñones.

En los casos en el que la enfermedad ha progresado y empeorado, se pueden plantear dos diferentes soluciones, que son el trasplante de riñón y la hemodiálisis. El primero de los casos consiste en un procedimiento quirúrgico mediante en el que se coloca un riñón sano de un paciente vivo o fallecido, en sustitución del riñón afectado. En el caso de la hemodiálisis, se trata de un tratamiento por el cual una máquina filtra los diferentes desechos, sales y líquidos de la sangre de las personas afectadas, ya que sus riñones no lo pueden hacer correctamente.

Las dos últimas soluciones planteadas son de un alto grado intrusivo, por lo que las personas que las requieran, tendrán que llevar a cabo una serie de medidas estrictas pautadas por los médicos, así como cambios en diferentes aspectos de sus vidas, y la ingesta de medicación específica.

Cómo evitarla

Para tratar de evitar la insuficiencia renal crónica y ayudar a mejorar el funcionamiento diario de los riñones podemos llevar a cabo las siguientes recomendaciones:

1.- Nutrición saludable: la nutrición es un elemento clave en la salud de los riñones. Por ello debemos llevar a cabo una nutrición equilibrada, en la que se deben evitar los alimentos con mucha proteína o con mucha sal, ya que es perjudicial y aumenta la presión arterial.

2.- Realizar ejercicio para mantener un peso saludable es también muy importante para evitar problemas renales. Se recomienda realizar ejercicio todos los días durante al menos 30 minutos.

3.- Evitar la ingesta excesiva de medicación: como ya hemos comentado, la ingesta de gran cantidad de medicación es muy perjudicial para nuestros riñones, por lo que debemos limitar el consumo de medicamentos, siempre pautado y aconsejado por un profesional.

4.- Realizar chequeos médicos todos los años, sobre todo en personas mayores, es lo más recomendable, ya que con ellos se pueden detectar diferentes problemas que pueden desembocar en consecuencias mucho peores.

Conclusiones

Como hemos podido comprobar, la insuficiencia renal crónica se trata de un problema más común de lo que pensamos en las personas mayores y que puede provocar consecuencias muy negativas para la salud. Es por ello que debemos ser conocedores de la enfermedad para saber cómo la podemos detectar y poder reducir al máximo posible las posibilidades de desarrollarla.

Todas nuestras cuidadoras poseen la correspondiente formación y son conocedoras del problema que supone la insuficiencia renal crónica y saben a la perfección los cuidados que requiere una persona mayor con esta enfermedad para que se encuentre lo mejor posible, tanto física como mentalmente.