¿Qué es la esclerosis lateral amiotrófica?

La Esclerosis Lateral Amiotrófica, conocida como ELA, es una enfermedad de tipo neuromuscular degenerativa, que afecta de forma directa y agresiva a las diferentes fibras nerviosas de la parte lateral de la médula espinal, llegando a producir atrofia muscular.

Lamentablemente, el número de casos detectados en España está yendo en aumento en los últimos tiempos, habiendo aumentado la incidencia y diagnosticándose unos 900 casos al año en nuestro país. Las personas que tienen una edad entre 50 y 75 años son más proclives a padecer la enfermedad, viéndose afectados en mayor proporción los hombres.

Por desgracia, a día de hoy la Esclerosis Lateral Amiotrófica es una enfermedad compleja y que no tiene cura, y se siguen investigando las causas por las que se puede producir en una persona la enfermedad. Diferentes estudios apuntan a que una de las principales causas del padecimiento de la misma es la genética (entre un 5% y un 10% son heredadas de algún familiar, y los hijos de enfermos con ELA tienen un 50% de posibilidades de sufrirla en el futuro).

Principales síntomas

La Esclerosis Lateral Amiotrófica, tal y como hemos comentado, se trata de una enfermedad degenerativa, por lo que los síntomas irán avanzando y empeorando de forma progresiva. Por eso es importante que si notamos en nosotros mismos o en nuestro familiar mayor algún síntoma compatible, acudamos al médico para realizar las pruebas correspondientes.

Son muchos los diferentes síntomas que puede presentar un paciente con ELA, aunque los principales son los siguientes:

1; Pérdida de movilidad y debilidad muscular. El paciente con ELA suele presentar una intensa sensación de pesadez muscular y de cansancio. Se da una reducción de la movilidad en diferentes partes del cuerpo, tales como piernas y manos, además de sufrir habitualmente calambres y/o contracciones musculares.

2; Dificultad para respirar. En muchas ocasiones, también se ven afectados y dañados los diferentes músculos que se emplean para respirar, hecho que provoca una dificultad para respirar de forma correcta.

3; Dificultades en el habla. Otro síntoma muy recurrente es la dificultad para hablar de manera correcta, también debido a la afección de los músculos empleados para ello. El paciente puede encontrar dificultades para articular las palabras, para proyectar la voz, o una notable lentitud a la hora de mantener una conversación.

4; Problemas en la alimentación. Las personas que padecen ELA son más propensas a sufrir problemas como la desnutrición y la deshidratación, ya que también sufren dificultades para tragar correctamente. Además, también aumenta de forma considerable la posibilidad de padecer neumonías, ya que existe un mayor riesgo de que entre algún tipo de alimento o de líquido en los pulmones.

5; Problemas cognitivos. Los pacientes que padecen ELA también son más propensos a desarrollar algún tipo de demencia, inestabilidades a nivel anímico, problemas como depresiones, y desarrollar diferentes tics nerviosos.

Consecuencias de la esclerosis lateral amiotrófica

Tal y como podemos comprobar al observar la sintomatología que presenta un paciente que padece ELA, es sencillo entender que se trata de una enfermedad con una incidencia muy grande en el paciente, que va a ver muy limitado su día a día y las acciones cotidianas.

Además, tal y como ya hemos comentado, la enfermedad va generando con el paso del tiempo un claro empeoramiento progresivo de la persona afectada, haciendo que requiera de una dependencia total en las fases más avanzadas de la enfermedad.

Este hecho también supone un shock para los familiares, amigos y seres queridos del afectado, los cuales deben brindarle su ayuda y apoyo para cualquier tarea cotidiana que deba realizar el enfermo.

Tratamiento de la esclerosis lateral amiotrófica

Como ya hemos comentado, esta enfermedad no cuenta con una cura a día de hoy. Sin embargo, sí que se pueden atender diferentes aspectos para que el paciente se encuentre mejor o frenar al máximo posible el avance de la enfermedad. Estos son los siguientes:

1; Tratamiento físico. La realización de ejercicio físico resulta muy útil y de gran ayuda para el paciente, ya que puede aliviar diferentes dolencias y frenar el avance de los síntomas cardiovasculares, así como reducir el cansancio. El tipo e intensidad de ejercicios deberá estar definido y supervisado por un especialista para evitar posibles efectos adversos o sobrecargas en el paciente.

2; Tratamiento logopédico. Existen diferentes terapias logopédicas que pueden ayudar al paciente a que proyecte una voz más alta y con mayor claridad. Además, también serán de ayuda para otras tareas, tales como el comer o la propia respiración.

3; Tratamiento nutricional. Como ya hemos comentado, las personas que padecen ELA, suelen sufrir problemas de pérdida de peso y nutrientes, hecho que puede provocar un empeoramiento aún más rápido. Así pues, el hecho de que un especialista en nutrición genere una dieta específica y adecuada a cada paciente, es un elemento muy importante para el no empeoramiento temprano del paciente.

4; Tratamiento respiratorio. La dificultad para respirar de forma adecuada que presentan los pacientes con ELA es uno de los principales problemas. Por ello, existen diferentes elementos de ayuda a la respiración, como pueden ser las máscaras de oxígeno o los respiradores mecánicos. Esta ayuda para la respiración puede ser requerida en momentos o situaciones concretas, como por la noche para dormir, o de forma constante todo el día si la enfermedad ya se encuentra en un estado muy avanzado.

Conclusiones

Tal y como hemos podido comprobar, la Esclerosis Lateral Amiotrófica, más conocida como ELA, se trata de una enfermedad que a día de hoy no tiene cura y que presenta unos síntomas muy marcados y que van empeorando con el paso del tiempo y el avance de la propia enfermedad, generando una incapacidad total en el enfermo.

Desde CEN Cuidados Integrales somos conocedores de las dificultades por las que atraviesa un enfermo de ELA, y su propia familia, ya que el día a día se ve totalmente afectado. Por ello, todas nuestras cuidadoras están perfectamente formadas y son conocedoras de los cuidados específicos que requiere una persona mayor que sufre esta enfermedad, siendo de vital importancia para su vida cotidiana, y generando un mayor bienestar tanto físico como emocional.