por CEN Cuidados Integrales | Ago 29, 2023 | nutrición, Ayuda y Atención domiciliaria, Cuidado de ancianos o personas mayores
La dieta es un aspecto importante del cuidado de las personas mayores. En este artículo, hablaremos sobre cómo una dieta saludable puede ayudar a mejorar la salud y calidad de vida de las personas mayores.
Cómo mejorar la salud de las personas mayores con una dieta saludable
Cuidar la alimentación en la tercera edad es fundamental porque con el paso del tiempo, y el propio proceso de envejecimiento. el cuerpo experimenta una serie de cambios corporales, fisiológicos y funcionales que hacen que las necesidades alimenticias de las personas también sean diferentes.
No obstante, no siempre parece que esto sea un tema que se aborde adecuadamente a juzgar por los datos. Según un estudio que fue efectuado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos Españoles, el 22,1% de las personas mayores de 65 años en España están en riesgo de desnutrición.
Dicho riesgo es consecuencia directa de la disminución del apetito que aparece con la administración de medicamentos, también ciertas dificultades para absorber alimentos, la soledad y la depresión. Todos estos puntos hacen que puedan aparecer factores como la malnutrición. Para intentar evitar que esto suceda, lo primero es que las personas mayores también sean conscientes de las necesidades nutricionales que tienen en esa etapa de la vida y el modo en el que pueden alimentarse de manera correcta.
Una dieta saludable puede ayudar a las personas mayores a prevenir enfermedades, mejorar la función cognitiva y mantener el peso saludable.
Alimentos que las personas mayores deben comer para mantenerse sanas
De este modo, en la tercera edad, aparecen una serie de necesidades nutricionales que pasan por garantizar que se obtiene el aporte necesario de estos nutrientes o vitaminas. Son estos.
Vitamina D
Es fundamental garantizar que se obtiene un aporte suficiente de la vitamina D para evitar que aparezcan cuadros de anemia, con glóbulos rojos grandes e inmaduros. Para ello, es fundamental incluir en la dieta legumbres y verduras, sobre todo de hoja verde. También frutas, y cereales. Además, es crucial contar con una exposición al sol diaria de, al menos, veinte minutos al sol.
Vitamina B12
Está demostrado científicamente que cuando hay déficit de esta vitamina, es más fácil que aparezca el deterioro cognitivo, de ahí que sea fundamental garantizar una correcta aportación al organismo de la misma. Es una vitamina que se encuentra en los cereales enriquecidos, carnes magras, en el hígado, pescados y mariscos.
Calcio y fósforo
Tanto el calcio como el fósforo, son minerales de gran importancia para los huesos y precisamente en la tercera edad es cuando se multiplica el riesgo de sufrir osteoporosis. Para garantizarlos en la dieta es fundamental tomar lácteos, derivados de soja enriquecidos, algunos pescados como la sardina y el boquerón y las almendras.
Zinc
El zinc es un mineral que actúa a modo de antioxidante natural capaz de regular el sistema inmunitario. Se puede encontrar en la carne, el pescado, el marisco, los quesos curados, los cereales integrales, el huevo y las legumbres.
Hierro
Una fuente de hierro es el hígado, que ofrece una aportación de hierro que es más absorbible que el hierro de origen vegetal.
Fibra
Para evitar problemas de estreñimiento, muy frecuentes entre los más mayores, lo más recomendable es tomar alimentos ricos en fibra como puede ser el pan y los cereales integrales, además de frutas y verduras.
Potasio
Otro de los problemas en la tercera edad es la hipertensión. Para disminuir el riesgo de sufrir cuadros así es fundamental reducir el consumo de sodio, es decir de sal, y aumentar el de potasio, que se encuentra en las frutas, los vegetales y los yogures desnatados.
Dieta a seguir en la tercera edad
A partir de conocer por qué es especialmente importante cuidar la dieta en la tercera edad, así como los nutrientes en los que hay que prestar especial atención, es el momento de saber cómo debe ser la dieta a seguir en la tercera edad.
Fíjate en el aporte energético
Es importante tener en cuenta que la cantidad de calorías que se deben ingerir tendrá que estar en consonancia con la actividad diaria que se haga y es importante que la ajuste un nutricionista o médico.
Proteínas
La ingesta de proteínas ha de ser suficiente como para garantizar la correcta función de los riñones. Para ello, el 60% ha de ser de origen animal, algo que se puede encontrar en carnes magras, pescados y huevos. Por ejemplo, se podrá ingerir carne magra entre dos o tres veces por semana, pescado y tomar de tres a cuatro huevos a la semana.
El 40% de la aportación de proteína restante deben ser proteínas de origen vegetal, que procedan de legumbres y verduras o cereales. Se deben tomar dos veces por semana.
Grasas
Respecto a la ingesta de grasa, ésta debe suponer el 30% de las calorías totales que se ingieren pero siempre han de predominar los ácidos grasos monoinsaturados.
Hidratos de carbono
El 60% de la aportación energética debe venir de los hidratos de carbono, especialmente de los llamados hidratos de carbono complejos, que son los que provienen del arroz, fideos, pasta, patata, cereales integrales y pan. Es importante reducir la ingesta de los hidratos simples al mínimo que son los que provienen de los dulces.
Minerales y vitaminas
Tendrás tus necesidades de minerales y vitaminas cubiertas si tomas dos o tres raciones diarias de lácteos y derivados. También si ingieres al día dos raciones de verduras y hortalizas frescas y tomas dos o tres piezas de fruta al día.
La dieta cuando hay problemas de masticación
Si existen ya problemas de masticación habrá que optar por adaptar la dieta a la fase en la que se esté pero, en general, habrá que apostar por una dieta blanda en la que predominen carnes picadas o muy guisadas, para que tengan una textura blanda, pescados cocidos, las verduras hervidas o en puré preferentemente, frutas en zumo y los quesos mejor si son frescos.
Por otro lado, también deberán tomar alimentos como el pan, preferentemente de molde, tomar también arroz y papilla de maicena. También se puede recurrir a las sopas, cremas de verduras con legumbres, purés de frutas y leche acompañada de cereales enriquecidos.
Si quieres ayudar a una persona mayor a mantenerse sana, asegúrate de que está siguiendo una dieta saludable.
por CEN Cuidados Integrales | Abr 10, 2023 | Cuidado de ancianos o personas mayores, Ayuda y Atención domiciliaria, nutrición
vitaminas son sustancias esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo humano y se obtienen principalmente a través de la alimentación. A medida que envejecemos, nuestro cuerpo experimenta una serie de cambios que pueden afectar la absorción y el uso de vitaminas, lo que puede tener consecuencias negativas para la salud. Por esta razón, es importante que las personas mayores presten atención a su consumo de vitaminas y tomen medidas para garantizar que estén obteniendo los nutrientes que necesitan. Vamos a abordar los beneficios de las vitaminas en las personas mayores y algunas sugerencias que proporcionarán consejos para asegurar una ingesta adecuada.
Mejoras en la salud ósea
Los beneficios de las vitaminas en las personas mayores son numerosos y variados. Una de las principales ventajas es la mejora de la salud ósea. A medida que envejecemos, nuestros huesos se vuelven más frágiles y pueden ser más propensos a fracturas. Las vitaminas D y K son esenciales para la salud ósea, ya que ayudan a mantener la densidad ósea y la absorción de calcio. La vitamina D también ayuda a prevenir la osteoporosis, una enfermedad que afecta a muchas personas mayores. Además, la vitamina K es esencial para la producción de proteínas que fortalecen los huesos.
Mejoras cardiovasculares
Otro beneficio importante de las vitaminas en las personas mayores es la mejora de la salud cardiovascular. Las vitaminas C y E son antioxidantes que ayudan a prevenir el daño celular y la inflamación en el cuerpo, lo que puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La vitamina B6 también puede ser útil en la prevención de enfermedades cardiovasculares, ya que ayuda a reducir los niveles de homocisteína en el cuerpo. La homocisteína es un aminoácido que se encuentra en la sangre y niveles altos están asociados con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.
Mejoras en la salud ocular
La salud ocular también puede beneficiarse del consumo adecuado de vitaminas. Las vitaminas A, C y E son esenciales para la salud de los ojos y pueden prevenir enfermedades como la degeneración macular relacionada con la edad. La vitamina A es necesaria para la producción de pigmentos que protegen la retina, mientras que las vitaminas C y E actúan como antioxidantes que protegen contra el daño celular y la inflamación en los ojos. La vitamina D también puede ser útil en la prevención de la degeneración macular, ya que ayuda a proteger las células de la retina.
Cómo las vitaminas ayudan a las personas mayores a mantenerse sanas
Además de los beneficios específicos de las vitaminas, su consumo también puede mejorar la calidad de vida de las personas mayores en general. Las vitaminas pueden ayudar a aumentar la energía y reducir la fatiga, lo que puede mejorar la capacidad de realizar actividades diarias. También pueden mejorar el estado de ánimo y reducir el riesgo de depresión en las personas ancianas. La vitamina B12 en particular es importante para la salud mental, ya que ayuda a mantener la mielina que recubre las células nerviosas, lo que mejora la velocidad de transmisión de los impulsos nerviosos y previene la pérdida de memoria.
Reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas
Las vitaminas también pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Por ejemplo, la vitamina C es un antioxidante que puede ayudar a prevenir el daño celular y reducir el riesgo de enfermedades como el cáncer y las enfermedades cardíacas. La vitamina E también tiene propiedades antioxidantes y puede ayudar a prevenir el daño celular y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
Ayudan a mejorar la función cognitiva
También son útiles para mejorar la función cognitiva en personas mayores. La deficiencia de vitamina D, por ejemplo, se ha relacionado con un mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo. La vitamina B12 también es importante para la función cognitiva y la memoria.
Cómo alimentar a las personas mayores para una buena salud
La mejor manera de obtener vitaminas es a través de una dieta equilibrada y variada. Las frutas y verduras son excelentes fuentes de vitaminas y otros nutrientes esenciales, y deben ser una parte importante de la dieta de las personas mayores.
Vitamina D
La vitamina D se encuentra en pocos alimentos, pero se puede sintetizar en la piel en respuesta a la exposición al sol. Alimentos ricos en vitamina D tenemos:
- Pescados grasos: salmón, trucha, atún, sardinas, arenque.
- Hígado de bacalao: este es un alimento muy rico en vitamina D y se puede encontrar en forma de aceite o suplemento.
- Huevos: especialmente la yema, ya que la vitamina D se encuentra en la grasa.
- Productos lácteos fortificados: leche, yogur, queso, bebidas vegetales fortificadas con vitamina D.
La exposición al sol es la principal fuente de vitamina D para la mayoría de las personas. La cantidad de vitamina D producida en la piel depende de la hora del día, la estación del año, la latitud, la cantidad de piel expuesta y otros factores. Por lo tanto, las recomendaciones de ingesta diaria de vitamina D pueden variar según la región y la edad de la persona.
La ingesta diaria recomendada de vitamina D para adultos es de alrededor de 600 a 800 UI (15 a 20 microgramos) por día, y puede ser mayor para personas con deficiencia o mayores de 70 años.
Vitamina K
La vitamina K es una vitamina soluble en grasa que desempeña un papel importante en la coagulación sanguínea y la salud ósea. Lista de alimentos ricos en vitamina K:
- Verduras de hoja verde: espinacas, kale, brócoli, col rizada, acelgas, berros, lechuga romana.
- Vegetales crucíferos: coliflor, repollo, coles de Bruselas, rábano.
- Hierbas frescas: perejil, albahaca, tomillo, cilantro.
- Aceites vegetales: aceite de soja, aceite de colza, aceite de oliva.
- Frutas: arándanos, uvas, higos.
- Carnes: hígado, carne roja, pollo, pavo.
La vitamina K se encuentra en varias formas, la vitamina K1 es la forma predominante que se encuentra en los alimentos de origen vegetal, mientras que la vitamina K2 se encuentra en alimentos de origen animal y productos fermentados.
La ingesta diaria recomendada de vitamina K para adultos es de alrededor de 90 a 120 microgramos por día. Si tomas anticoagulantes, es importante hablar con tu médico sobre tu consumo de vitamina K, ya que ésta puede interferir con el efecto de estos medicamentos.
Vitamina C
La vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, es una vitamina que como antioxidante en el cuerpo y ayuda a mantener el sistema inmunológico y la salud de la piel. Alimentos ricos en vitamina C:
- Cítricos: naranjas, toronjas, limones, limas.
- Bayas: fresas, frambuesas, arándanos, moras.
- Frutas: Kiwi, Papaya, Mango, Piña, Melón.
- Verduras: pimiento rojo, verde y amarillo, Brócoli, Coliflor, Espinacas, Tomates.
Es importante mencionar que la vitamina C es sensible al calor y se degrada durante la cocción. Por lo tanto, para obtener la mayor cantidad de vitamina C de los alimentos, es mejor consumirlos crudos o cocinarlos lo menos posible.
La ingesta diaria recomendada de vitamina C para adultos es de alrededor de 75 a 90 miligramos por día para mujeres y hombres, respectivamente, pero puede variar según la edad, el género y otras circunstancias individuales.
Vitamina E
La vitamina E es un antioxidante liposoluble que se encuentra en muchos alimentos, especialmente en aceites vegetales, nueces y semillas. Aquí hay una lista de alimentos ricos en vitamina E:
- Aceites vegetales: aceite de germen de trigo, aceite de girasol, aceite de soja, aceite de maíz, aceite de oliva, aceite de cacahuete.
- Frutos secos: almendras, nueces, pistachos, anacardos, avellanas, semillas de girasol, semillas de calabaza.
- Semillas: semillas de girasol, semillas de calabaza, semillas de sésamo, semillas de lino, semillas de chía.
- Verduras de hojas verdes: espinacas, acelgas, brócoli, col rizada, col.
- Frutas: mango, aguacate, kiwi, melocotón, papaya.
- Cereales integrales: trigo integral, arroz integral, avena, cebada.
Es importante mencionar que la vitamina E es sensible al calor y se destruye fácilmente durante la cocción, por lo que es mejor consumir estos alimentos crudos o ligeramente cocidos para obtener la mayor cantidad de vitamina E posible.
Vitamina B6
La vitamina B6, también conocida como piridoxina, es una vitamina soluble en agua que se encuentra en muchos alimentos diferentes. Aquí hay una lista de alimentos ricos en vitamina B6:
- Carnes: pollo, pavo, cerdo, carne roja.
- Pescados y mariscos: salmón, atún, sardinas, camarones, mejillones.
- Legumbres: garbanzos, lentejas, judías rojas.
- Frutas: plátanos, aguacates, mangos, papayas.
- Verduras: espinacas, patatas, zanahorias, brócoli, coliflor.
- Cereales integrales: arroz integral, avena, trigo integral.
- Frutos secos y semillas: nueces, pistachos, semillas de girasol, semillas de calabaza.
LA vitamina B6 es sensible al calor y se puede degradar durante la cocción y procesamiento de los alimentos. Por lo tanto, se recomienda cocinar los alimentos a fuego lento y evitar sobrecalentarlos para conservar la mayor cantidad de vitamina B6 posible.
Vitamina A
La vitamina A es un nutriente esencial para la salud de los ojos, la piel y el sistema inmunológico. Podemos encontrarla en:
- Verduras de hoja verde oscuro: espinacas, acelgas, kale, lechuga romana, berros.
- Vegetales de raíz: zanahorias, calabaza, batatas, remolacha.
- Frutas: mango, papaya, melón, albaricoques, melocotones, nectarinas.
- Pescados grasos: salmón, atún, caballa, sardinas.
- Hígado y otros órganos animales: hígado de vaca, hígado de pollo, riñones.
- Lácteos: leche entera, queso, mantequilla.
Es importante mencionar que la vitamina A es una vitamina liposoluble, lo que significa que se absorbe mejor en presencia de grasa. Por lo tanto, es recomendable consumir alimentos ricos en vitamina A con una pequeña cantidad de grasa saludable, como aceite de oliva, aguacate o nueces. Además, se debe tener cuidado con el consumo de vitamina A en exceso, ya que puede ser tóxica. La ingesta diaria recomendada de vitamina A para adultos es de alrededor de 700-900 microgramos por día.
Vitamina B12
La vitamina B12 es una vitamina esencial que se encuentra principalmente en productos animales:
- Carnes: carne roja, cerdo, cordero, aves de corral.
- Pescados y mariscos: salmón, trucha, atún, sardinas, mejillones, ostras.
- Huevos y lácteos: huevos, leche, queso, yogur.
- Productos fortificados: cereales, leches y bebidas vegetales fortificadas con vitamina B12.
Los alimentos de origen vegetal no contienen vitamina B12 a menos que estén fortificados con ella. Por lo tanto, las personas que siguen una dieta vegetariana o vegana pueden ser más propensas a tener deficiencia de vitamina B12 y necesitar suplementos.
La ingesta diaria recomendada de vitamina B12 para adultos es de alrededor de 2,4 microgramos por día.
En conclusión, las vitaminas son esenciales para la salud y el bienestar de las personas mayores. A través de una dieta equilibrada y variada, y posiblemente con la ayuda de suplementos vitamínicos, las personas mayores pueden asegurarse de obtener todas las vitaminas y nutrientes esenciales que necesitan para mantener una buena salud ósea, cardiovascular, ocular, cognitiva y general. Es importante que las personas mayores consulten con un profesional de la salud antes de comenzar a tomar suplementos vitamínicos y que comprendan que los suplementos no pueden reemplazar una dieta saludable y equilibrada.
por CEN Cuidados Integrales | Feb 17, 2023 | Cuidado de ancianos o personas mayores, Ayuda y Atención domiciliaria, nutrición
Como ya hemos comentado en ocasiones anteriores, la llegada del frío invernal produce que las personas mayores se vuelvan más vulnerables y tengan que tener y mantener un especial cuidado y precauciones para que su estado de salud no se vea empeorado y seguir con normalidad su día a día.
La época invernal es proclive a traer consigo diferentes enfermedades que pueden afectar a las personas mayores, tales como las gripes o los resfriados. Además, el hecho de que se produzcan cambios bruscos de las temperaturas (entre la calle y la casa, por ejemplo), es uno de los factores que favorecen la aparición de los mismos.
Por ello, debemos estar más encima de nuestros seres queridos adultos, para que lleven a cabo unas buenas pautas de alimentación durante el invierno, tratando de evitar posibles problemas.
Necesidades energéticas de las personas mayores
Las necesidades energéticas de las personas, como es lógico, van disminuyendo a medida que se va envejeciendo. Esto es debido a la disminución del metabolismo basal de cada persona, ya que con el paso del tiempo se va empleando menos energía para la realización de las diferentes tareas del día a día, y además por regla general, se reduce la cantidad e intensidad de ejercicio físico.
Para que la dieta de un adulto mayor sea equilibrada, podemos tomar como una referencia genérica, que el valor energético o calórico que debe consumir en un día una persona mayor debe estar en torno a las 30 y las 35 kcal por cada kg de peso al día. Además, ese aporte calórico debe estar compensado y debe incluir contenido en fibra, vitaminas y minerales, por ejemplo, así como reducir lo máximo posible el consumo de grasas saturadas y consumir sobre todo, hidratos de carbono y proteínas (ambos pueden provenir de diferentes alimentos).
Mejores alimentos para combatir el frío
Los días de frío, debemos intentar consumir alimentos que sean nutritivos. Como norma general, podemos afirmar que los alimentos que más elevan la temperatura corporal y que más nos mantendrán calientes, son los que tardan más en digerirse. Así pues, deberemos centrar nuestra dieta en alimentos que contengan carbohidratos, grasas saludables y proteínas.
A continuación, vamos a elaborar una lista con algunos alimentos que pueden ayudar a nuestros seres queridos a combatir de una mejor manera el frío. Estos alimentos son los siguientes:

1.- Las sopas y los caldos. Desde siempre se ha dicho que un plato de cuchara “templa el cuerpo”, y es totalmente cierto. Además, al contener líquidos también se consigue que no se produzca deshidratación. Existen numerosas opciones de sopas y caldos, ya que pueden ser de verduras, de pescado, de pollo… etc.
2.- El pescado azul. Existe la falsa creencia de que toda la grasa es mala. Un claro ejemplo es el pescado azul, que contiene Omega 3, y es muy saludable. Algunos ejemplos concretos de pescado azul pueden ser el salmón, el atún o las sardinas.
3.- La carne roja. La carne roja es otro alimento muy recomendable en invierno, ya que es una fuente muy importante de hierro, y ayuda a transportar el oxígeno por todo el cuerpo. Además, también posee otros componentes como la vitamina B12, que es muy beneficiosa para el sistema inmunitario. Algunas carnes rojas pueden ser la de cordero o la de ternera.
4.- Las legumbres. Las legumbres son otro de los alimentos esenciales en cualquier dieta equilibrada, y más aún en las de las personas mayores en la época invernal. Las legumbres como por ejemplo lentejas, garbanzos o judías blancas o pintas, tienen numerosos beneficios como por ejemplo que son ricas en fibra, aportan diferentes vitaminas y minerales, contienen proteínas, y además tienen un bajo contenido en grasas.
5.- La pasta y el arroz. Estos alimentos también son muy indicados en las dietas en general, pero concretamente en invierno aún más, ya que son fuentes muy importantes de carbohidratos. Además, se pueden elaborar de muchas formas diferentes.
Frutas de invierno
Además de las comidas, también vamos a enumerar algunas frutas aconsejables en invierno, ya que los adultos mayores suelen ser grandes consumidores de estos alimentos. Así pues, algunas de las frutas más adecuadas para consumir en invierno son las siguientes:
1.- Las naranjas. Las naranjas son una fuente muy buena de vitamina C, ya que cada una contiene aproximadamente 82 mg. Esto, sumado a que también son una fuente de fibra, hace que sea una fruta muy adecuada para las personas mayores en invierno. Como recomendación, debemos apuntar que lo mejor es comer la naranja entera, y no solamente el jugo, ya que este suele contener azúcares añadidos.

2.- Las peras. Esta fruta destaca por su gran aporte en fibra (5,58 gramos de fibra por cada pieza, aproximadamente). Esto la convierte en una fuente muy buena de nutrientes, ya que la fibra estimula la proliferación de las denominadas como bacterias buenas para el organismo.
3.- Los kiwis. Los kiwis son una fuente extraordinaria de vitamina C. Cada pieza contiene unos 56 gramos de la misma. Esto, sumado a que también aportan vitamina K, hace que el kiwi sea una fruta muy aconsejable en invierno.
Conclusiones
Tal y como hemos podido comprobar, la salud de las personas mayores puede verse resentida en la época invernal en la que el frío hace acto de presencia, por lo que debemos estar muy pendientes de la alimentación que llevan a cabo nuestros seres queridos mayores.
Una correcta alimentación que siga las pautas y consejos mencionados, sumado a una buena hidratación y la realización de ejercicio de manera diaria, puede ayudar a que nuestros seres queridos mayores posean una buena calidad de vida y no sufran problemas añadidos en su día a día.
En CEN Cuidados Integrales conocemos la importancia que posee la alimentación en las personas mayores, por lo que todas nuestras cuidadoras tienen claras las pautas que debe cumplir una dieta de un mayor adulto, así como de los alimentos de temporada más beneficiosos para mantener la mejor calidad de vida posible de los mayores a su cargo, que es el objetivo principal de nuestra empresa.
por CEN Cuidados Integrales | Ene 18, 2023 | Cuidado de ancianos o personas mayores, Ayuda y Atención domiciliaria, nutrición, Salud
Todos somos conocedores de la importancia que tiene para las personas el llevar a cabo una alimentación equilibrada y el poseer unos buenos hábitos alimenticios. Esto se vuelve aún más importante si cabe en el caso de las personas mayores, ya que una buena alimentación y hábitos alimenticios van a contribuir de forma muy positiva en el bienestar tanto físico como emocional de nuestro ser querido mayor, y con total seguridad van a aumentar de manera considerable su calidad de vida.
Dificultades para una comida sana en personas mayores
Con el paso de los años y el transcurso de la vida, las personas vamos sufriendo diferentes cambios, que pueden hacer que llevar a cabo unos buenos hábitos alimenticios sea algo más complicado. Los principales cambios que se pueden producir son los siguientes:
1; Cambios en el hogar. Cuando una persona mayor pasa a vivir sola, bien por viudedad o porque el estado de salud de su pareja empeora y debe abandonar su domicilio, puede suponer un problema para la persona mayor que se queda sola, sobre todo si no tiene unos conocimientos asentados en materia de cocina o posee algún tipo de problema de movilidad, por ejemplo.
2; Ingesta de medicamentos. Como ya hemos comentado en alguna ocasión, existen diferentes medicamentos que pueden cambiar la percepción del sabor de los diferentes alimentos, o producir ciertas molestias como la boca seca. Estos efectos secundarios de los medicamentos pueden hacer que disminuyan las ganas de comer en la persona mayor.
3; Problemas económicos. En algunas ocasiones, las pensiones que perciben las personas mayores pueden no ser lo suficientemente elevadas como para poder llevar a cabo una alimentación equilibrada, o con una calidad buena de los productos.
4; Problemas de salud. En algunas ocasiones, las personas mayores padecen ciertos problemas que pueden impedir llevar a cabo una correcta alimentación. Algunos de estos problemas pueden ser intestinales, o relacionados con la boca (dentaduras deterioradas, por ejemplo).
Tipos de alimentos recomendados para las personas mayores
Como es lógico, las personas mayores no requieren de un aporte calórico tan elevado como las personas jóvenes, ya que su actividad es mucho más reducida y no deben compensar ese gasto calórico.
Existen numerosos tipos de alimentos, aunque para las personas mayores, los más importantes y a tener en cuenta son los siguientes:
1; Hidratos de carbono. Los principales alimentos de los que debemos extraer los hidratos de carbono son las legumbres, las patatas y el pan o los cereales integrales.
2; Grasas. Preferiblemente deben ser grasas de origen vegetal, es decir, aceite de oliva. Además, también se pueden extraer de productos lácteos, como la leche o los yogures, que además también nos aportan calcio, elemento muy importante también.
3; Vitaminas y minerales. Las debemos obtener, principalmente, de las frutas, verduras y hortalizas.
4; Proteínas. Las proteínas son un elemento esencial para conservar correctamente la masa muscular. Las podemos extraer de las carnes, evitando las carnes rojas, y mediante el consumo de pescado azul (atún, sardinas, salmón…).
Para hacernos una idea aproximada de las raciones de alimentos que debemos incluir en el menú semanal de una persona mayor, podemos decir que el arroz, la pasta o las legumbres deben ser consumidos diariamente. Las verduras y hortalizas deben ocupar 2-3 raciones diarias. Las frutas, 3-4 raciones al día. Las proteínas (carnes, huevos, etc.), entre 1 y 3 raciones al día. Los lácteos, 2-3 raciones al día, y la cantidad de aceite diario debe estar en torno a 3-6 cucharadas diarias.
Ligado a la alimentación, no debemos olvidarnos en ningún caso que también se debe llevar a cabo una correcta hidratación, siendo recomendable la ingesta de entre 1,5 y 2 litros de agua diarios.
Ejemplos para comidas principales
A continuación vamos a dar algunas pautas y ejemplos relativos a qué podemos incluir en las comidas principales de una persona mayor.
Desayuno. El desayuno es la comida principal del día, por lo que debemos aportar energía al cuerpo para comenzar el día con energía. Un desayuno correcto debe incluir un lácteo (leche o yogurt, por ejemplo), alguna pieza de fruta, y cereales o pan integral. Además, también podemos añadir algún embutido. Un ejemplo de desayuno completo podría ser el siguiente: un café con leche, y dos tostadas con tomate natural untado, aceite de oliva virgen extra y dos lonchas de jamón cocido.
Comida y/o cena. En la comida y la cena, debemos incluir hidratos de carbono, por ejemplo, con pasta o legumbres y pan. Además, también debemos añadir una porción de proteínas (carne o pescado) con guarnición (verdura u hortalizas). Como postre podemos añadir un lácteo o una pieza de fruta. Un ejemplo de comida saludable y completa podría ser la siguiente: patatas estofadas (primer plato), merluza en salsa verde (segundo plato), pan, y un yogurt natural (postre).
Algunos ejemplos para las comidas que se sitúan entre las centrales (el almuerzo y la merienda) pueden ser, por ejemplo, una tostada con queso y membrillo, un yogurt natural con miel y nueces, o un vaso de leche (o café con leche) con una magdalena casera.
Conclusiones para alimentación para personas mayores
Como hemos podido comprobar, llevar a cabo una alimentación correcta y equilibrada es algo fundamental en todas las etapas de la vida, pero aún lo es más si cabe para las personas mayores, ya que pueden presentar diferentes dificultades respecto a la comida.
Por ello, es muy importante no descuidar la alimentación ni la hidratación para evitar posibles empeoramientos o problemas de salud, y consultar siempre con el médico especialista para que realice un estudio detallado y personalizado de cada persona mayor, con el fin de ajustar la dieta necesaria a las características y necesidades de nuestros seres queridos mayores.
En CEN Cuidados Integrales estamos muy concienciados con la importancia de una correcta alimentación de las personas mayores a nuestro cargo, y es por ello que todas nuestras cuidadoras son conocedoras de las pautas saludables respecto a la alimentación, y siempre están dispuestas a ayudar en todo lo necesario a los mayores a su cargo para que lleven a cabo una correcta alimentación e hidratación, haciendo que se cumplan por completo las pautas médicas de cada caso concreto.
por CEN Cuidados Integrales | Dic 13, 2022 | Cuidado de ancianos o personas mayores, Ayuda y Atención domiciliaria, nutrición, Salud
¿Qué es la soledad en personas mayores?
La soledad es un hecho que puede afectar a cualquier persona independientemente de su edad, aunque es muy común que las personas mayores se vean afectadas con mayor frecuencia por este problema.
Hablamos, por supuesto, de la soledad no deseada, ya que en algunos casos, las personas por su forma de ser o decisiones personales deciden estar solas. Dicha soledad no deseada supone un elemento muy negativo para las personas mayores que la sufren, y que además podemos afirmar que es uno de los mayores factores de riesgo para el deterioro de la salud de las personas mayores.
Y los datos no son nada alentadores, ya que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la actualidad, entre un 20% y un 34% de las personas mayores en el conjunto de Europa, Asia y América se sienten solas. En el caso concreto de España, un reciente estudio llevado a cabo por La Caixa, apunta a que un 39,8% de las personas mayores de 65 años, presentan soledad emocional, lo que representa a unas 2,5 millones de personas.
Los efectos de la soledad en la salud de las personas mayores: cómo protegerlas
Como podemos imaginar, la soledad en las personas mayores, ya sea transitoria o mantenida en el tiempo, repercute de forma directa en estas, tanto a nivel físico como psicológico y emocional.
Son numerosas las consecuencias que puede causar la soledad, y varían según cada caso concreto, aunque podemos señalar que las siguientes son las más comunes:
1.- Consecuencias fisiológicas e inmunológicas. Las personas que padecen soledad son más propensas a desarrollar enfermedades coronarias y vasculares, y también suelen padecer un mayor número de gripes o resfriados, debido a su bajo nivel de defensas.
2.- Consecuencias psicológicas y emocionales. La soledad también influye en estos elementos citados, haciendo que las personas afectadas sean más susceptibles a padecer problemas de ansiedad, tristeza o depresión. Además, por lo general, también presentan un mayor deterioro cognitivo y mental.
3.- Consecuencias conductuales y sociales. Las personas afectadas por la soledad, tienen un mayor riesgo a padecer problemas de adicciones, trastornos relacionados con el sueño y el descanso, y obesidad. Además, suelen presentar un alto grado de aislamiento social y un déficit claro en lo que respecta a las interacciones sociales.
4.- Consecuencias relacionadas con la mortandad. Numerosos estudios demuestran que en las personas que experimentan soledad, los pensamientos e ideaciones suicidas son más elevados, y también poseen un mayor riesgo de sufrir una muerte prematura.
La soledad en personas mayores: un problema creciente que afecta a su salud
Para ayudar a que las personas mayores no se sientan solas y no vean empeorada su salud tanto física como mental, es imprescindible que todo su entorno, principalmente la familia y personas más cercanas, se vuelque en ello.
Las familias deben hacer sentir llenos de vitalidad y útiles a sus familiares mayores, aún más si cabe si viven solos, para que mantengan la mente ocupada y tengan ciertas ocupaciones que les impidan llegar a estar en una situación de soledad no deseada.
La familia debe ser un gran apoyo para que la persona mayor no se sienta sola. Algunos consejos para que no se produzca esta situación es hacerles visitas de manera frecuente mediante las que pasar tiempo y hacer actividades con ellos, salir a dar un paseo, jugar con ellos para seguir estrechando lazos y agudizar la mente, o contar siempre con ellos en las reuniones familiares, para que no se sientan apartados y una carga o lastre.
Otra muy buena idea para evitar la soledad en las personas mayore es que realicen diferentes tipos de actividades. Aunque el tipo de actividad dependerá en buena medida del estado de salud y físico en el que se encuentre la persona mayor, algunas buenas ideas pueden ser el realizar diferentes cursos con otras personas mayores, apuntarse a talleres y/o excursiones con otras personas que compartan aficiones, apuntarse a un centro para mayores y acudir diariamente a realizar cualquier tipo de entretenimiento… etc.
Además, en España contamos con el programa IMSERSO (Instituto de Mayores y Servicios Sociales), con los cuales por un precio muy asequible, las personas mayores pueden irse de vacaciones por unos días y compartir tiempo y aficiones con personas de sus mismas edades. Esta actividad puede ser de gran ayuda para socializar y sentirse acompañado.
Y por supuesto, otra opción que se debe tener en cuenta para luchar contra la aparición de la soledad en las personas mayores, es la contratación de una cuidadora. En muchos casos, las familias carecen del tiempo necesario para poder atender lo que les gustaría a sus seres queridos, y una cuidadora puede cumplir a la perfección esas funciones.
La cuidadora actuará como una persona que paliará la soledad de la persona mayor, ya que se convierte en un apoyo fundamentar en la vida de esa persona, ganándose su confianza y tratando como uno más de su familia a la persona que está a su cargo. Además de cumplir la función de acompañamiento e interacción con el mayor, la cuidadora se encargará también de los cuidados médicos específicos que requiera dicha persona.
En nuestra empresa CEN Cuidados Integrales, una de nuestras mayores preocupaciones es la soledad no deseada en las personas mayores. Es por ello que todas nuestras cuidadoras cuentan con la formación necesaria para poder cubrir las necesidades que una persona mayor requiere para no sentirse sola, además de cuidar su salud y posibles contratiempos que puedan aparecer en un momento determinado.
Cómo prevenir la soledad en personas mayores: consejos para cuidadores
La soledad no deseada en las personas mayores es un problema que está a la orden del día y que desgraciadamente afecta a un gran porcentaje de la población mayor. Es por ello que debemos concienciarnos, tanto nosotros los ciudadanos como las instituciones, para tratar de reducir lo máximo posible esas cifras y que las personas mayores puedan poseer una vida plena y no sentir la temida soledad.
Desde CEN Cuidados Integrales estamos muy concienciados con el acompañamiento y seguimiento de los mayores a nuestro cargo, ya que nuestro principal objetivo es conseguir la excelencia en los cuidados a las personas mayores, para que puedan desempeñar una vida plenamente satisfactoria en los últimos compases de sus vidas.
por CEN Cuidados Integrales | Jul 31, 2022 | Cuidado de ancianos o personas mayores, Ayuda y Atención domiciliaria, nutrición, Salud
Es una lesión que afecta a muchos de nuestros mayores, tiene mayor posibilidad de padecerse cuando las personas padecen osteoporosis o algún tipo de deterioro de la densidad ósea. Quieres saber más?
¿Qué es la Fractura de cedera?
La fractura de cadera, denominadas en el argot médico como fractura del fémur proximal (cabeza del fémur), es un problema recurrente en las personas mayores, que puede causar dolores intensos y problemas derivados.
Según expone el Dr. Óscar Torregrosa Suau, coordinador del Grupo de Trabajo de Osteoporosis de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la prevalencia de la rotura de cadera en España en personas mayores de 65 años es de 7 casos por cada 1000 habitantes. Además, también indica que un 50% de mujeres y un 20% de hombres españoles mayores de 50 años, sufrirán en algún momento de sus vidas una fractura de cadera.
Síntomas asocidos a la fractura
La fractura de cadera puede producirse por una fuerte caída, aunque en muchos de los casos viene dada porque el paciente padece osteoporosis y posee un deterioro en la densidad de sus huevos (osteoporosis), provocado principalmente por el paso del tiempo.
Alguno de los síntomas más comunes de la fractura de cadera son dolor de gran intensidad en la zona de la ingle, imposibilidad de caminar, presencia de mareo o debilidad tras sufrir la caída, o presencia de hematomas y/o hinchazón en la zona afectada.
Es importante resaltar que en algunos casos el dolor no es tan intenso y el paciente puede seguir caminando, por lo que es muy importante detectar lo antes posible la posible fractura para poder comenzar el tratamiento pertinente, que en muchos de los casos se resuelve de forma quirúrgica mediante la implantación de una prótesis en la zona afectada.
¿Puede prevenirse?
A continuación, os mostramos algunos consejos para tratar prevenir la fractura de cadera:
1.- Llevar una dieta rica en calcio y en vitamina D. El calcio es un elemento fundamental para poseer un correcto estado y mantenimiento de los huesos. Algunos alimentos ricos en calcio pueden ser los lácteos (y derivados), o los vegetales de hoja verde.
2.- Practicar ejercicio físico de forma regular, ayudará a mantener en forma nuestro sistema muscular y óseo, reduciendo el riesgo de sufrir caídas.
3.- No fumar, ya que el tabaco favorece el desarrollo de osteoporosis, que puede desembocar en la fractura de cadera.
4.- Prevenir las caídas, evitando cualquier elemento que pueda favorecerlas, como por ejemplo alfombras, cables u objetos en el suelo, evitar zonas con superficies resbaladizas… etc.
Resumen
Como hemos podido comprobar, la fractura de cadera es un problema común en personas las mayores, que puede derivar en diferentes complicaciones. Es por ello que debemos tratar de prevenir al máximo posible que nuestros mayores sufran una caída. Todas nuestras cuidadoras son conocedoras de la importancia de esta prevención y conocen a la perfección los cuidados requeridos para una pronta recuperación tras una fractura de cadera. También ponemos a vuestra disposición nuestro servicio de fisioterapia para favorecer la recuperación, os esperamos.